Imaginémonos paseando por la playa. Hace una temperatura ideal que invita a mojarse los pies desnudos. Mientras las olas nos masajean suavemente, observamos  que debajo de nuestros pies se asoma algo de belleza increíble: una concha de mar. Un tesoro precioso y hueco, algo que para cierta criatura marina fue algo más que sólo eso.

Hablamos de manera genérica de las conchas de mar, pero lo que encontramos en la arena en la costa son principalmente conchas de moluscos, por ser especialmente resistentes; otros animales marinos también forman exoesqueletos de similares características, pero no tan firmes ni tampoco tan atractivos en forma y color.

Ya nuestros antepasados prehistóricos las seleccionaban con mimo por su belleza para hacer collares y pulseras. Hoy nos siguen fascinando y hacen sobre todo las delicias de los niños que es sus paseos las inspeccionan con admiración y curiosidad.

Pero… ¿Cómo se forman las conchas de mar? ¿De qué están hechas?

Los primeros moluscos fueron criaturas vermiformes que vivieron en los mares primordiales. Consumían la sal y los productos químicos de las masas de erosión de tierra y comenzaron a producir capas exteriores ya que eliminaban carbonato de calcio. Las conchas se endurecen y crecen mientras más carbonato de calcio se segrega. No es una parte viva del cuerpo del animal. La concha está formada de minerales, no de células. Cuando el animal muere, la capa resistente se queda atrás. Técnicamente la concha es un “exoesqueleto”, término que parece ficticio pero que en realidad señala justamente a esta estructura protectora rígida de algunos animales.

La concha tiene períodos de crecimiento. Crece en dos direcciones, ya que forma la superficie exterior y las cámaras interiores. Los ángulos diferentes en los que la concha crece y el patrón de las cámaras es lo que hace que cada especie de concha de molusco tenga un aspecto diferente.

El patrón del color depende de la especie y les sirve para camuflarse y aportar dureza a la concha. Los colores que son claramente mostrados en la superficie y en el interior de la concha son causados ​​por la dieta del molusco. Las aguas tibias, más tropicales proporcionan una variedad de diferentes fuentes de alimento para el animal. Por ello, las conchas más vibrantes se pueden encontrar en zonas cálidas tropicales. Los moluscos de agua fría tienden a comer de sólo unas pocas fuentes alimenticias y son generalmente más oscuras con menos colores mezclados.

A modo de resumen podríamos decir que las conchas:

  • Protegen a los moluscos de la desecación y de los depredadores. Son el escudo protector de las partes blandas de los moluscos bivalvos, como las almejas, los mejillones o las ostras, y de los gasterópodos, como las caracolas.
  • Están hechas de carbonato de calcio y proteínasLos moluscos extraen el calcio de su alimento, del agua, de las rocas y del ambiente. Llegan a través del flujo sanguíneo al manto, que los concentra y los transforma en cristales, que son depositados en capas. La interior es nácar o madreperla, formada por capas bien apretadas y ordenadas, cuyo brillo iridiscente captura a los diseñadores de joyas. La capa intermedia es menos compacta. La capa más externa está situada en el borde y está hecha en su mayoría de conquiolina.

La acidificación de los océanos amenaza su integridad. El cambio climático es una amenaza para los organismos con concha. Los océanos absorben el 25 % de las emisiones de dióxido de carbono que emitimos. El dióxido de carbono es un gas que en contacto con el agua se transforma en ácido. Algo nefasto para los organismos con concha, puesto que el carbonato de calcio se disuelve en el agua ácida y desaparece.

Pero aparte de su enigmática belleza, para los matemáticos, las conchas miradas desde arriba, tienen una curva que parte de un punto central y cuyo radio va aumentando de manera geométrica. Ahora si las analizamos en un plano tridimensional, se pueden representar en su mayoría como un círculo que se despliega en un eje vertical, disminuyendo su radio de manera progresiva. El porqué de esta particular forma, viene dado por la programación de los genes, junto con factores ambientales, lo que le da a cada estructura características únicas.

Son verdaderas obras de arte de la naturaleza, que nos han intrigado desde un punto de vista no tan sólo estético, sino que matemático y físico. El estudio de estas estructuras, y de otras que surgen de manera espontánea en la naturaleza, han llevado al perfeccionamiento de muchas estructuras construidas por el hombre, algo así como copiar las buenas ideas de la naturaleza. Por ello te invitamos a redescubrir anteriores artículos Wakan que hablan sobre el biomimetismo, un guiño a la naturaleza.